Mamíferos Mexicanos en
Peligro de Extinción
Ernesto de Jesús Gil
Córdova
Usuario: AS161755005
Universidad Abierta y a Distancia de México
Curso propedéutico
Leer y escribir
contextos académicos
25-11-2015
Introducción
Al principio del siglo XXI
la mayoría de las especies de mamíferos pueden ser consideradas en peligro de extinción,
amenazadas o al menos con problemas de conservación. Hay muchas causas por las
cuales sucede todo esto, desde la intervención del ser humano hasta causas
naturales en los diferentes ecosistemas, bosques, selvas, desiertos, arroyos,
playas, mares, etcétera.
La Norma oficial mexicana
(NOM-059-2001-SEMARNAT) proporciona una lista de 295 especies y subespecies de
mamíferos en alguna categoría de riesgo. Cervantes et al. (2003) menciona 450
especies de mamíferos terrestres, y Ceballos y Oliva (2005) reportan 525
especies, reconociendo 230 especies mexicanas en riesgo. Es muy importante
reconocer que es una gran parte de mamíferos mexicanos la que está siendo afectada.
Causas generales
México es uno de los cinco países
mega diversos en el paneta ya que tiene una gran influencia tanto del norte
como del sur, a pesar de esto una de las causas más importantes de la desaparición
de especies , es la destrucción de del hábitat de nuestro país. Debido a muchos
factores se ha estado deteriorando desde el norte hasta el sur del país. Esto
incluye desde selvas, playas, manglares e incluso bosques y pastizales.
Si bien es innegable que
poco a poco ha habido un cambio, en parte por contar con leyes más estrictas
como la ley de equilibrio ecológico, apoyadas por convenios internacionales
como el Convenio Internacional de Comercio de Especies (CITES). La caza de
ilegal de animales en peligro de extinción sigue siendo un problema muy grave ya
que la falta de regulación efectiva a un no existe, y afectan la etapa
reproductiva de muchas especies.
Grupos particulares
La gran mayoría de los
pequeños mamíferos (roedores, quirópteros, pequeños carnívoros, etcétera) ven
en la destrucción de su hábitat la principal causa de su desaparición; sin
embargo, es importante destacar dos grupos, que no son los más numerosos pero
sí importantes por las interacciones que tienen con el ser humano y la poca
atención que se les ha prestado en sus problemáticas de conservación: los
mamíferos marinos y los grandes carnívoros.
Mamíferos marinos
En nuestro país están
presentes prácticamente todas las familias de cetáceos, excepto los delfines de
río como el del Amazonas, la súper familia Platanistoidea; la beluga y el
narval, Monodontidae, y la ballena franca enana, la única de la familia
Neobalaenidae. En cuanto a los pinnípedos, de las tres familias sólo falta la
de las morsas, Odobenidae. Sin embargo, es interesante notar que la costa
occidental de Baja California fue escenario para la evolución de las morsas,
pues allí se han encontrado fósiles de estos organismos. En la familia
Balanopteride (verdaderas ballenas) la NOM reconoce 7 especies, 6 de las cuales
están bajo el régimen de protección especial y una en peligro; 18 miembros de
la familia Delphnidae (delfines y orcas); 2 de la familia Keogidae
(Cachalotes); 2 de la familia Phocoenidae (marsopas), entre ellas la vaquita
marina, y, finalmente, 5 de la familia Zifinidae (ballenas picudas).
Prácticamente todas estas familias están bajo protección especial, porque la
gran mayoría de las especies de cetáceos usan las aguas mexicanas como lugar de
procreación. Casi todas las especies, además, han sufrido cacherías intensivas,
en su mayoría fuera de las aguas mexicanas y tienen bajas tasas reproductivas.
Estos estatus de protección corresponden frecuentemente a acuerdos
internacionales. Un caso especial son los delfines y las marsopas, como la
vaquita marina, frecuentemente atrapados en redes de pescadores en las que
perecen por asfixia. Los pinípedos (focas y lobos marinos), que habitan sobre
todo en las costas de la península de Baja california, ven afectadas sus
poblaciones por diferentes causas, como son la destrucción de sus hábitats,
pues muchas de las playas se están transformado rápidamente en destinos
turísticos, o bien se ven influenciados por éstos, por lo que los animales ya
no encuentran en esas playas sitios a salvo para la procreación. La
contaminación de los mares y las malas prácticas de pesca también son factores
para la desaparición de estas especies. Dos miembros de la familia Otaridae, el
lobo marino de california y la foca de Guadalupe, aparecen en la Norma, el
primero bajo protección especial y el segundo, en peligro. La familia Phocidae,
del elefante marino (Mirounga angustirostris), aparece como amenazada; la foca
común (Phoca vitulina), está bajo protección especial, y la foca monje del
Caribe (Monachus tropicales), aparece como extirpada del medio silvestre.
Grandes carnívoros
En México existe una gran diversidad
de carnívoros, si los dividimos en dos grandes grupos como: pequeños carnívoros
y grandes carnívoros dentro de los primeros encontramos zorrillos, comadrejas, etcétera.
Este grupo se encuentra en peligro de extinción principalmente por la caza
directa y por la destrucción de su hábitat natural sin embargo han logrado
sobrevivir ya ye cuentan con una alta tasa de
reproducción, que le permiten sobrevivir en zonas con alta presión humana.
El otro grupo importante son
los mega-carnívoros o de gran tamaño. Esos causan conflictos con los humanos ya
que sus hábitat están siendo destruidas en gran tamaño por lo cual se ven obligados
a ver al ganado doméstico o inclusive a los seres humanos como presas, por lo
que la caza ilegal (en ocasiones promovida por los gobiernos) ha sido un factor
importante para que en la actualidad los grandes carnívoros mexicanos estén en
gravísimo peligro de extinción, a pesar de que muchos de ellos deberían ser
motivo de orgullo nacional.
Felinos
De los seis felinos
silvestres (Cervantes et al. 2003) que habitan el territorio nacional, el más
conocido es el Jaguar (Panthera onca). Esta especie de origen tropical ha sido
reconocida como el más poderoso de los depredadores, de ahí que los antiguos
pueblos mesoamericanos dieran gran importancia a su presencia (Armella et al,
en prensa). Este bello animal se distribuía en todas las zonas tropicales de
México.
Como en el caso de muchos
otros felinos, no se conoce realmente la situación real del estado de
conservación de esta especie, entre otras causas porque, como todos los felinos
americanos, es solitario y tiene hábitos nocturnos, además de ser sigiloso por
naturaleza.
El Puma (Felis concolor) es
un felino que habita en los bosques del norte del país, de donde es originario,
y ha migrado hasta el sur del continente. Siendo la única especie, la falta de
hábitat ha hecho que las pequeñas poblaciones que aún existen emigren hacia
hábitats más tropicales.
Para la Unión Internacional
de Conservación de la Naturaleza, esta especie es considerada como de “ultima
preocupación” (least concern), lo que quiere decir que no se encuentra en grave
situación de conservación, debido principalmente a su amplio rango de
distribución, aunque es importante hacer un seguimiento de sus poblaciones.
El jaguarundi (Herpailurus
jaguarundi) es la especie que se encuentra en mayor peligro de extinción. Es
reconocida como amenazada, a pesar de que como especie tiene una distribución
que abarca el sur de estados Unidos (Texas, Arizona y Florida) y llega hasta el
sur del continente. Por ser de tamaño pequeño su alimentación se restringe a
vertebrados chicos, y debido a sus hábitos de vida al interior de las selvas
húmedas.
Los dos pequeños gatos
manchados: el magray (Leopardos weddii) y el ocelote (Leopardus pardalis),
están en la característica de en peligro. Estos animales, que no rebasan los 10
kg de peso, viven en las zonas selváticas, desde el sur del país hasta Sudamérica.
Son perseguidos por sus pieles, aunque, como en el caso del jaguar, este
comercio ha disminuido. Al igual que los otros gatos, sus hábitos nocturnos y
su hábitat al interior de las selvas hacen muy complicado dar un reporte
confiable de la condición de sus poblaciones (Ceballos y Oliva, 2005).
El lince o gato montés (Lynx
rufus) no aparece en la lista de la Norma oficial Mexicana. Su presencia en
México suele ser confundida con los gatos ferales, gatos domésticos que por su
tamaño y coloración abandonan el entorno humano para convertirse en silvestres.
Osos
En México alguna vez
habitaron las dos especies de grandes Úrsidos Americanos: el Grisli (Ursus
arctos) y el Oso Negro (Ursus americanus). El primero aparece en la NOM-059 con
el estatus de extirpado del medio natural. En México no se conoce la presencia
de esta especie desde los años sesenta del siglo XX (animalesextinción. es). La
subespecie que habitaba en nuestro país era el Ursos arctos nelsoni, cuyas
descripciones indican que era enorme, pues alcanzaba hasta 1.90 m de alto,
parado en dos patas, y más de 300 kg de peso. La principal razón de su
desaparición fue la cacería indiscriminada, aunada a su bajo potencial
reproductivo. Por ser un carnívoro cazador se le atribuyó la destrucción de ganado
en el norte de México.
La especie que se mantiene
en México es el Oso Negro. También es carnívoro y se sabe que puede cazar y
depredar ganado. La mayoría de sus hábitos alimenticios incluyen bayas, frutos
y varios vegetales, por lo que es percibido como una amenaza menor para la
población humana. En la norma oficial mexicana esta especie figura como “en
peligro y en la modificación que se hizo en el 2008, se reconoce a la población
que habita en la Sierra del Burro, en Coahuila, como de protección especial.
Encontrarse esta especie en el apéndice II del CITES (Convenio Internacional de
Comercio de Especies) indica que puede ser objeto de cierto nivel de comercio.
Cánidos
La familia de los cánidos es
la tercera de los grandes depredadores. Cervantes et al. Reconocen cuatro
especies de esta familia: el coyote (Canis latrans) y la zorra gris (Urocyon
cineroargentatus) no están considerados en peligro por la NOM-059-2001. Son
especies muy adaptables y esquivas, con altos potenciales reproductivos y
omnívoros, por lo que pueden comer prácticamente lo que sea. Dos especies más
de la familia cánide sí aparecen en la Norma: la zorra del desierto (Vulpes
velox), de la cual se reportan 6 subespecies, todas bajo el criterio de
amenazadas.
El lobo mexicano es el
último de los grandes carnívoros que está considerado por la NOM- 059 como
extirpado del medio natural. Los últimos ejemplares de que se tenga evidencia
científica, fueron capturados a finales de la década de los setenta en Durango
y Chihuahua. Desde entonces los escasos reportes de aullidos o avistamientos no
han podido ser comprobados.
A partir de sólo cinco lobos
capturados, más unos cuantos más que se encontraban en un rancho texano y
algunos albergados en el zoológico de San Juan de Aragón, se cuenta ahora con
más de 300 en zoológicos de México y Estados Unidos. El proyecto tenía el
objetivo de restablecer al meActualmente la SEMARNAT (2009) la tiene como una
de las especies prioritarias para la conservación. Tiene un plan piloto para
reintroducir un número limitado de ejemplares en el noroeste del país, en las
zonas altas de la Sierra Madre Occidental, que permita recrear uno de los
ecosistemas de esta zona del país. Nos una población de esta especie en su área
original de distribución (Alvarez, et al., 2003).
El lobo, como ninguna otra
especie de mamífero, fue perseguido, cazado, envenenado y exterminado en
México, principalmente por la depredación que causó está muy adaptable especie
sobre el ganado ovino, vacuno y caballar, además de ser la causante, como se le
atribuyó, de la diseminación de la rabia entre los perros domésticos (González
et al. 2004). Los esfuerzos por su recuperación se vuelven todavía más
importantes ante el cambio de actitud para reconocer que su desaparición, como
la de cualquier otra especie, es una pérdida irremediable, mientras que los
programas para recuperar ésta se hacen necesarios.
Conclusión
En general, la conservación de
las especies mamíferas en México es muy difícil, en gran medida ocasionado, por
la corrupción que afecta los habitad de los mamíferos grandes y pequeños. La caza
ilegal y la destrucción del hábitat es un factor que se está reduciendo con las
autoridades que toman conciencia de la importancia en el ecosistema.
Es muy importante
puntualizar que la conciencia de conservación empieza por uno mismo
Bibliografía
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González G., L. Yáñez L. y M. A. Armella. 2003 Historia, biología y
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SEMARNAT, 2009. Programa de
Acción para la conservación de la Especie lobo gis Mexicano, (Canis lupus
bailey)
Referencias electrónicas
Norma OFICIAL MEXICANA:
http://www.semarnat.gob.mx/leyesynormas/Normas%20
Oficiales%20Mexicanas%20vigentes/NOM-ECOL-059-2001.pdf
Proyecto de MODIFICACIONES a
la NOM-059 de 2005

